La Estimulación Magnética Transcraneal es un procedimiento eficaz en Madrid para el tratamiento de problemas mentales, como la depresión y ansiedad…
Casi el 30% de la población mundial ha sufrido o padecido algún trastorno vinculado con la ansiedad, motivo por el que es considerada una de las enfermedades mentales más preocupante en los últimos tiempos.
La ansiedad es un mecanismo de defensa que utiliza el organismo para poner en estado de alerta al individuo. En la mayoría de los casos, se deriva por la preocupación excesiva o por la incertidumbre ante sucesos que ocurrirán en el futuro. En cierta manera, se traduce en miedo a la incertidumbre o a situaciones que el individuo no es capaz de controlar y por lo que requiere ayuda especializada.
El trastorno de ansiedad se manifiesta físicamente como un sentimiento de miedo, nervios o inquietud, el cual produce tensión, transpiración y agitación en el paciente.
La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es un procedimiento de neuromodulación no invasiva, que consiste en la administración de pulsos magnéticos sobre la corteza cerebral con el fin de modular la actividad de circuitos neuronales implicados en diferentes enfermedades mentales.
Es aplicado con fines médicos, ya que se ha demostrado su eficacia en el tratamiento de pacientes con depresión resistente, ansiedad y otras patologías, como fibromialgia, dolor neuropático, enfermedad de Parkinson y Esclerosis Múltiple.
Es un tratamiento de la ansiedad que no precisa de sedación, anestesia o cirugía.
Los principales síntomas de la ansiedad son clasificados de acuerdo a su naturaleza:
Por otro lado, la ansiedad también deriva en otros trastornos, tales como:
La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es una técnica de neuromodulación cerebral no invasiva que utiliza impulsos magnéticos dirigidos a determinadas áreas del cerebro relacionadas con la regulación emocional, la respuesta al estrés y distintos trastornos del estado de ánimo.
Actualmente, la EMT se utiliza en el ámbito de la salud mental como tratamiento complementario en determinados pacientes seleccionados, especialmente cuando los síntomas persisten pese a tratamientos convencionales o afectan de forma importante la calidad de vida.
La EMT se realiza mediante un dispositivo especializado que aplica pulsos magnéticos de forma controlada sobre regiones concretas del cerebro, con el objetivo de modular la actividad neuronal.
Al tratarse de un procedimiento ambulatorio, no requiere cirugía, anestesia ni ingreso hospitalario.
La indicación de la Estimulación Magnética Transcraneal debe realizarse siempre tras una valoración médica individualizada.
Este tratamiento puede valorarse en pacientes con trastornos de ansiedad cuyos síntomas persisten a pesar del tratamiento convencional o generan una limitación importante en la vida diaria.
Algunas personas continúan presentando síntomas de ansiedad pese al uso de tratamiento farmacológico, psicoterapia o combinación de ambos.
La ansiedad mantenida en el tiempo puede afectar al descanso, concentración, rendimiento laboral y bienestar emocional del paciente.
Existen trastornos de ansiedad que cursan con episodios recurrentes o fluctuaciones de intensidad a lo largo del tiempo.
En algunos casos, los pacientes presentan dificultades para tolerar ciertos medicamentos utilizados en salud mental, pudiendo requerir una valoración complementaria.
La EMT actúa mediante pulsos magnéticos dirigidos a determinadas regiones cerebrales implicadas en la regulación emocional y los mecanismos relacionados con la ansiedad.
Durante las sesiones, el especialista aplica estímulos magnéticos de forma controlada sobre áreas específicas del cerebro con el objetivo de modular su actividad funcional.
El procedimiento se realiza con el paciente despierto y de forma ambulatoria.
Actualmente, la EMT continúa siendo objeto de estudio en diferentes trastornos psiquiátricos y neurológicos relacionados con la neuromodulación cerebral.
La EMT presenta una serie de características que la convierten en una alternativa terapéutica utilizada en el ámbito de la neuromodulación cerebral.
No requiere cirugía ni procedimientos invasivos sobre el sistema nervioso central.
El paciente permanece despierto durante toda la sesión y no requiere ingreso hospitalario.
Tras cada sesión, el paciente puede regresar a su actividad habitual.
La EMT puede formar parte de un abordaje terapéutico combinado junto con psicoterapia y tratamiento farmacológico bajo supervisión médica.
Generalmente, la EMT presenta una buena tolerancia y los efectos secundarios descritos suelen ser leves y transitorios.
Antes de comenzar el tratamiento, el especialista realiza una valoración médica individualizada para estudiar el diagnóstico, antecedentes clínicos y evolución de los síntomas.
Las sesiones suelen realizarse de forma ambulatoria y tienen una duración aproximada de entre 20 y 40 minutos, dependiendo del protocolo indicado.
Durante el procedimiento, el paciente permanece despierto y puede retomar sus actividades habituales tras finalizar cada sesión.
La frecuencia y número total de sesiones varían según las características clínicas de cada paciente y la respuesta observada durante el tratamiento.
Además, el proceso requiere seguimiento médico personalizado para valorar la evolución clínica y ajustar el protocolo cuando sea necesario.
Está indicado en pacientes con trastorno de ansiedad que presentan una preocupación excesiva, episodios de miedo intenso o ataques de pánico frecuentes, especialmente cuando la terapia psicológica o los medicamentos no logran los resultados esperados.
Favorece la regulación de la actividad cerebral, disminuye la sensación de angustia y mejora la capacidad de concentración. En muchos pacientes con ansiedad generalizada o fobia social, contribuye a recuperar la estabilidad emocional sin necesidad de medicación continua.
Depende del diagnóstico individual, aunque lo habitual es realizar entre 20 y 30 sesiones. A medida que avanza el tratamiento de la ansiedad, los pacientes suelen notar una disminución progresiva de los síntomas y una mayor sensación de calma.
No necesariamente. Puede emplearse como complemento al tratamiento con fármacos o en sustitución parcial cuando el paciente no tolera bien los medicamentos. Su aplicación siempre debe estar supervisada por un especialista en salud mental.
Es un procedimiento seguro, no invasivo y sin necesidad de anestesia. Algunos pacientes pueden experimentar una ligera molestia o un leve dolor de cabeza tras la sesión, que desaparece rápidamente.
En Neuromed se ofrece este enfoque terapéutico avanzado dentro de un plan integral para el tratamiento de la ansiedad, adaptado a cada paciente y con supervisión médica especializada.
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