Comenzaremos por indicar que la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es un procedimiento cada vez más utilizado en el área de neurología y psiquiatría por sus óptimos resultados en el tratamiento de enfermedades mentales y trastornos de la conducta, como depresión, ansiedad, adicciones y casos de estrés postraumático o Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).
Además de ser un tratamiento aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la Food and Drug Administration (FDA) en EEUU; la EMT tiene su principal ventaja en ser un tratamiento poco invasivo, gracias al cual se han obtenido óptimos resultados en patologías donde los tratamientos tradicionales (como la terapia y la medicación) no han ofrecido mayor avance o éxito.
Es un hecho que la estimulación magnética transcraneal ayuda a reducir los síntomas de trastornos como la depresión, el estrés o el TOC. Pero, además, se ha comprobado que la EMT contribuye al control de enfermedades neurodegenerativas, tales como Parkinson o Alzheimer.
Como hemos dicho, la EMT es un método no invasivo de estimulación de la corteza cerebral, el cual representa una herramienta técnica de la neurociencia y amplía el abanico de posibilidades de estudio e investigación en este campo. Todo ello para conseguir un óptimo tratamiento de enfermedades y trastornos neuro-psiquiátricos y de enfermedades neurodegenerativas.
Sobre este tema, la licenciada y doctora en Medicina, Teresa Moreno Ramos, especializada en Neurología, coordinadora del Grupo de Estudio de Neurooftalmología y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Neurología (SEN), ha confirmado la correlación clínica positiva entre el tratamiento con EMT y enfermedades del cerebro.
Como pionera en la implantación del uso de la EMT con fines terapéuticos en España, la Dra. Moreno destaca los beneficios y efectos positivos alcanzados con el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer. En este se han conseguido un aumento de la fuerza o destreza muscular y una reducción de la espasticidad en pacientes que han sufrido un ictus, así como en otras enfermedades neurológicas.
Según explica Moreno, han estudiado ampliamente la enfermedad de Alzheimer, obteniendo resultados prometedores después de la estimulación multisitio. Además, la combinación de EMT con registro de electroencefalografía ha abierto nuevas posibilidades para mejorar la precisión diagnóstica.
Por otro lado, en cuanto a las enfermedades cerebrales y la EMT, para la neuróloga se trata de una herramienta diagnóstica y terapéutica altamente efectiva para el tratamiento de diversas enfermedades, ya que analiza de forma no invasiva la excitabilidad y la conectividad corticales y puede inducir la plasticidad cerebral.
En este sentido, “alguna modalidad de EMT puede proporcionar información sobre las propiedades neurofisiológicas de determinados subtipos de deterioro cognitivo y permitir el seguimiento de la progresión de la enfermedad”, recalca la especialista.
Otro avance positivo obtenido mediante el uso de EMT ha sido en aquel con pacientes con Parkinson. Esta enfermedad está considerada como la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente y se caracteriza por la pérdida de neuronas dopaminérgicas de la vía nigroestriada, lo que deriva en la disfunción motora.
En este área, la EMT se ha convertido en una técnica médica puntera y es una excelente alternativa terapéutica para el Parkinson, ya que conlleva algunos beneficios terapéuticos, como la mejora en la marcha, el equilibrio, la apatía y la depresión padecidos por este perfil de pacientes, pues son precisamente los síntomas que se abordan con esta nueva técnica.
Limitaciones en la aplicación de la EMT
En general, existen algunas circunstancias especiales en las que la EMT podría no ser el tratamiento más indicado en pacientes:
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