Empieza casi siempre igual. Un día notas que tu hijo parpadea mucho, con fuerza, varias veces seguidas. Piensas en las pantallas, en que le pique un ojo, quizá en la alergia. A la semana el parpadeo sigue ahí, o ha cambiado: ahora encoge los hombros, arruga la nariz o hace un ruidito con la garganta cada pocos minutos. Le dices que pare y para… durante treinta segundos. Y entonces llega la pregunta que trae a muchas familias a consulta: ¿esto es una manía, un tic nervioso o algo del sistema nervioso que hay que mirar?

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En neuromed.es atendemos con frecuencia a padres preocupados por los tics nerviosos en niños. La primera respuesta suele tranquilizar: los tics infantiles son muy frecuentes, afectan hasta a uno de cada cinco niños en edad escolar y, en la mayoría de los casos, desaparecen solos en unos meses. Pero hay situaciones en las que conviene una valoración neurológica, y saber distinguirlas evita tanto la preocupación innecesaria como los meses de espera cuando sí hay algo que estudiar.

Qué son los tics y por qué aparecen

Un tic es un movimiento o un sonido repetido, rápido y sin propósito, que el niño hace de forma involuntaria. No es una manía ni una llamada de atención: el niño no lo elige. Muchos niños mayores describen una sensación previa, una especie de picor o tensión interna que solo se alivia al hacer el tic, parecida a la necesidad de estornudar.

Los tics tienen una base neurológica: se relacionan con la maduración de los circuitos cerebrales que regulan el movimiento, en especial los ganglios basales y sus conexiones. Por eso son tan típicos de la infancia, entre los 5 y los 10 años, que es cuando esos circuitos se están terminando de ajustar. También existe un componente hereditario claro: es habitual que el padre o la madre recuerden haber tenido tics de pequeños.

Hay dos rasgos que ayudan mucho a identificarlos:

Tipos de tics: motores y vocales

Tics motores

Son movimientos. Los más habituales son el parpadeo repetido y forzado, las muecas faciales, arrugar la nariz, girar o sacudir la cabeza y encoger los hombros. Los llamados tics complejos implican secuencias más elaboradas: tocar objetos, saltar, agacharse.

Tics vocales o fónicos

Son sonidos: carraspeo constante, toses sin catarro, sorber por la nariz, chasquidos, y en casos menos frecuentes sílabas o palabras repetidas. El carraspeo es un clásico que suele pasar antes por el pediatra y el otorrino, buscando mocos o alergia, hasta que alguien repara en que el patrón es de tic.

Tics pasajeros, tics crónicos y síndrome de Tourette

La duración es lo que separa los tres escenarios:

En los tics crónicos es frecuente que coexistan otras condiciones del neurodesarrollo, sobre todo TDAH y rasgos obsesivo-compulsivos. Valorarlas forma parte del estudio, porque a veces generan más interferencia en la vida del niño que los propios tics.

Lo que no hay que hacer: reñir, imitar o vigilar

La reacción instintiva de muchas familias es corregir: «para ya», «no hagas eso con la cara». Es comprensible y contraproducente. Cuanta más atención recibe el tic, más tensión genera en el niño y más se intensifica. Las pautas que damos en consulta son sencillas:

Cuándo consultar al neurólogo infantil

Conviene pedir una valoración neuropediátrica si aparece alguna de estas situaciones:

Cómo se estudian los tics en consulta

El diagnóstico de los tics es clínico: se basa en la historia y en la exploración neurológica, no en una prueba concreta. En la mayoría de los niños con tics típicos no hace falta hacer nada más, y esa también es información valiosa para la familia.

Cuando el cuadro no es típico, se estudia más a fondo. Si hay dudas con la epilepsia puede indicarse un electroencefalograma, y si los tics se acompañan de alteraciones del neurodesarrollo, discapacidad intelectual, rasgos de autismo u otros signos neurológicos, puede estar indicado un estudio genético dirigido. En Neuromed disponemos de paneles genéticos de neuropediatría en Madrid orientados precisamente a estos casos, y de pruebas como el Array CGH cuando se sospecha una alteración cromosómica asociada a trastornos del desarrollo. No son pruebas para todos los niños con tics, sino para los casos seleccionados en los que aportan respuestas.

¿Tienen tratamiento los tics infantiles?

La mayoría de los tics no necesitan tratamiento, solo información, pautas para casa y el colegio, y seguimiento. Cuando los tics son intensos y afectan de verdad a la vida del niño, existen opciones eficaces:

Los tics de tu hijo, con nombre y con plan

Ver a tu hijo parpadear, gesticular o carraspear sin poder evitarlo genera una mezcla de preocupación e impotencia que conocemos bien. La buena noticia es que los tics nerviosos en niños casi siempre son benignos y pasajeros, y que los casos que persisten tienen estudio y tratamiento. Lo que marca la diferencia es una valoración tranquila que ponga nombre a lo que ocurre y un plan claro para casa y para el colegio.

Si los tics de tu hijo duran ya meses, le afectan en su día a día o hay algo en ellos que no te encaja, pide tu cita en Neuromed y lo valoramos juntos en consulta.

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